En este caso, se requiere una valoración ecográfica de un gato ya en edad geriatrica, con un cuadro de vómitos y organomegalia a la palpación abdominal. En la radiografía lateral derecha se observa un aumento de la silueta de ambos riñones superpuestos. Se sospecha de neoplasia renal tipo linfoma, aunque habría que considerar otras posibilidades como el desarrollo de seudoquiste perirenal felino. La ecografía reveló para sorpresa unos riñones poliquísticos, con quistes de gran tamaño y pérdida de arquitectura normal, típica de PKD o poliquistosis renal felina. La analítica sanguínea confirmó una IRC.

Esta es una patología congénita que suele desarrollarse a edades más tempranas, aunque algunos casos como el descrito se «destapan» en edades bastante más avanzadas.